martes, 24 de septiembre de 2013

Curiosidades sobre la piña

El otro día paseando por el jardín botánico escuché un comentario de asombro al ver que las piñas crecen en un "arbusto" y no en un árbol.

No es el primer comentario al respecto que he oído, por eso me he animado a hacer un vídeo muy cortito explicando las principales curiosidades de este fruto tan tropical.

Espero que os guste.

jueves, 6 de junio de 2013

El río Bohilgues

Hace un par de fines de semana descubrimos otra joyita de la naturaleza española: el río Bohilgues, un río que nace y desemboca en la comarca valenciana del Rincón de Ademúz.
Lo cierto es que acudimos a este paraje a recibir un curso de fotografía. Espero que estas lecciones me sirvan para poder "deleitaros" alguna vez con alguna fotito chula.
Este bosque es un lugar ideal para practicar con la cámara ya que el río está lleno de cascaditas con las que poder practicar el efecto de "agua sedosa" con la cámara.

 
 
O el "agua brava":
 

Aunque también es un lugar lleno de fauna (nutrias, barbos, ardillas, lagartijas o invertebrados como este escarabajillo de aquí al que pillamos in fraganti con nuestro zoom)...

 
Y flora (álamos, chopos, nogales o esta euforbia de abajo).
 

 
Ainsssssssss... Qué bonitas están estas tierras tan plagadas de amapolas por estas fechas...


 
Un saludo a tod@s.

domingo, 12 de mayo de 2013

El Matarraña

Al día siguiente hicimos la ruta de El Parrizal, remontando el río Matarraña. Nos la habían recomendado, pero lo que encontramos allí superaba con creces nuestras expectativas.


Nos hizo un domingo precioso, y entre los peñascos que sobresalían al mirar a lo alto podíamos ver alguna rapaz planeando.
El principio del camino comenzaba en un amplio desfiladero por el que corría un pequeño arroyo.
En un punto del camino podían verse pinturas rupestres, aunque para ser sinceros, nosotros no conseguimos distinguir ninguna figura en la roca.




Poco a poco el agua fue cobrando más importancia en el recorrido y nos dejó atónitos con escenarios como este.
El agua era tan protagonista de este paisaje que para seguir avanzando era necesario pasar por unas pasarelas de madera.
¡Era algo mágico contemplar el río con este color esmeralda tan brillante!




En algunos puntos el agua se agolpaba formando pequeñas cascadas.
Realmente recomiendo visitar esta ruta durante la primavera, ya que en invierno es posible que el nivel del río no nos deje acceder por algunos tramos, y en verano hay mucho menos cauce. Así que sin duda, el otoño y la primavera tienen el caudal perfecto para visitar el Matarraña.




Algunos tramos del camino discurrían algo más alejados del agua, dejándonos explorar la vegetación y permitiéndonos refugiarnos del sol.


Allí pudimos encontrar algunas incipientes flores primaverales e incluso una curiosa hiedra con hojas en miniatura.


 
Nos topamos también con el reino animal: algunos reptiles aprovechaban las horas del medio día para solearse.
 

Simpáticos coleópteros como esta cicindela despistada e incluso un fémur de unos 20 cm fueron algunas sorpresas que nos encontramos en medio de nuestra travesía.







Pero el rumor del agua siempre nos acompañaba para guiar nuestros pasos y volver a encontrarnos con el Matarraña.







Y tras un par de horas de caminata nos encontramos en el tramo final de la ruta, en la que el camino se estrechaba y debimos hacer una pequeña escalada para sortear las grandes rocas del nacimiento del río.
 
















A la vuelta, como soy pequeña, preferí colarme entre los huecos de las rocas en lugar de escalar para bajarlas.


  



Hacia estas horas del mediodía, el agua adquirió unos colores turquesas aun más bellos que por la mañana. ¡Era una gloria volver a recorrer aquellas pasarelas de madera!









A la ida, crucé el río en este punto por unas piedras en el agua. Pero a la vuelta me animé a cruzarlo por este tronco que hacía las veces de puente improvisado. ¡Fue divertido!










No fue tan divertido cuando unos metros más adelante me confié en un paso muy estrecho y mi pie fue a parar dentro del agua. Menos mal que el día era cálido y no fue molesto llevar la bota mojada el resto de camino de regreso.




De camino a casa, por la carretera que pasa cerca de Morella, las rapaces se despedían de nosotros recordándonos lo fantástico que había sido este fin de semana rodeados de naturaleza.

Os recomiendo muy mucho visitar Beceite y sus increíbles rutas.

domingo, 28 de abril de 2013

Beceite, un pueblo con encanto en el Matarraña



Este fin de semana estuvimos en un pequeño pueblo turolense muy cercano a Cataluña. Se trata de una localidad de pocos habitantes pero de un gran encanto: casas de piedra, el río Matarraña que cruza la población, la paz y tranquilidad del monte...

Nos alojamos en un hotel familiar llamado La Fábrica de Solfa, donde el exquisito trato nos hizo todavía más mágica la estancia.



El primer día, y tras el viaje, empezamos las excursiones de un modo suave. Visitamos el río Ulldemó realizando la ruta de La Pesquera: una ruta sencilla que se puede hacer al completo en coche recorriendo un camino que transcurre paralelo al río y en el que hay diferentes zonas de aparcamiento para poder aproximarnos a las zonas que más nos interesen.



Durante toda la ruta podremos apreciar las cristalinas aguas del río, e incluso los más atrevidos sentirán la tentación de tomar un baño. Un paraje hermoso y poco transitado que nos permitirá embriagarnos con la naturaleza circundante.





 
No solo en las rutas de los alrededores podemos ver estos bellos parajes. A la vuelta de la excursión, nos detuvimos en la Font de la Rabosa, que se encuentra en mitad del pueblo. Allí también se puede disfrutar de las aguas cristalinas del Matarraña.